Hay algo buenísimo con este restaurante, y es la opción de escoger la botella de vino y luego pagar sólo $1.900 por el descorche.
Sólo por eso, ya son maestros. Pero algo porros los maestros, porque si sólo ellos tienen los interesantísimos vinos naturales de ese francés orate llamado Louis-Antoine Louyt, debieran saber qué cepas se esconden tras sus etiquetas. Consultada una señorita, no tenía ni la más peregrina idea. Y lo otro: si el cliente pide que le cambien el vino porque está acorchado, por favor, no ofrezcan decantarlo. En especial si se trata de un magnífico vino que ha tenido ese problema últimamente, el Parcela 7. Y bien, la comida. Rica, sabrosa en general. Como unas chuletitas de cordero al carmenere ($ 8.500), en su punto preciso, y un mix de 10 montaditos que eran la paleta completa de los sabores, paseándose por lo agridulce, lo frágil y lo intenso ($10.800). Acompañaba a este picoteo una porción de papas rotas. Son de lo más rico que pueda imaginarse el ser humano, al contrario de un atún sellado que estaba frío, frío, frío, con unas verduras al wok muy saladas ($8.900).
Completó esta aventura una correcta tarta tibia de manzanas y una crème brûlée gélida y mal caramelizada ($3.000 c/u) que fue cobrada dos veces en la cuenta final. A lo mejor la gente de la caja estaba distraída con la señorita que hacía fonomímica de una canción de Gloria Gaynor entre las mesas, peluca afro incluida. Valor.
Truco: Puede buscar por tan solo un trozo de texto, por ejemplo: kura basta para buscar el restaurante "Sakura"o pancho sirve para buscar el restaurante "A Pinch of Pancho". El sistema distingue entre palabras con acentos.