Un espacio moderno, con cocina a la vista y gastronomía sustentada en la simpleza de sabores caseros, se presenta como un nuevo punto culinario en el mapa que dibujan los restaurantes que miran hacia Providencia, con distintas propuestas tanto para el almuerzo y una carta definida como fusión para el horario nocturno acompañada de una nutrida barra pretende quedarse por largo rato en el barrio.
Bajando por avenida Providencia, entre Salvador y Condell, un nuevo sector culinario vio luz hace un poco más de un año. Se trata de un pequeño recorrido peatonal emplazado bajo un gran edificio, donde poco a poco han ido irrumpiendo distintos locales aprovechando el excelente flujo de gente que circula por el sector y la posibilidad de mostrarse como un paseo gastronómico distinto, que si bien está ubicado próximo a un lugar de bastante ajetreo, la tranquilidad del espacio hace olvidar que uno se encuentra en unas de las avenidas mas transitadas de la capital.
Cafeterías y restaurantes marcan la pauta, con mesas que salen al exterior y distintas promociones para sus visitantes. Uno de ellos es el restobar Grado 9, el más nuevo de todos, con un nombre que tiene su origen en la magnitud del temblor de Valdivia y con una cocina sencilla y aplicada, donde las pretensiones se dejan a un lado para enfocarse en una gastronomía cumplidora por sobre todo.
El local, propiedad de un joven matrimonio, regala una decoración moderna y luminosa, donde el vidrio y los focos de colores arman gran parte del show, junto con una cascada interior de acrílico que recorre los dos pisos del local. La invitación a tomar asiento comienza desde afuera, con sencillas mesas bien distribuidas entremedio de un agradable y fresco paseo. Ya adentro, lo primero es su cocina, la que se deja ver inmaculada en todo momento a través de un gran ventanal que queda en evidencia desde cualquier punto de su primer nivel, mientras que en sus paredes cuelgan cuadros en formatos polidípticos de distintos artistas emergentes los que van cambiando mes a mes. Ya arriba, los colores se repiten pero el mobiliario cambia. Acá, el ambiente gira alrededor de su barra echa a medida, de madera y con florescencias, junto con mini salones con sofás y poltronas destinados a grupos, dando vida a un espacio mas informal y relajado.
Pasando a su gastronomía, la gracia de su carta radica en la dualidad de propuestas que ofrecen en los distintos horarios que atienden a público. El almuerzo se maneja exclusivamente con un menú donde la comida casera es la estrella indiscutida, con platos que recuerdan sabores hogareños con preparaciones como plateada de cerdo, pollo al jugo, papas rellenas, escalopas o costillar al horno entre otros. El menú, que corre de lunes a viernes y que consta de entrada, elección entre dos fondos y postre, cuenta con una variedad tan grande de platos, los que cambian diariamente, por lo que prometen que ninguna preparación se repite por lo menos en dos meses.
Por la noche, completamente distinta es la propuesta. Ahora la cocina se define como fusión, con una carta pequeña pero bien ejecutada, que reúne por el momento dos entradas, cuatro fondos y dos postres. De las primeras, la oferta va por salmón marinado con mix de hojas verdes alcaparras y parmesano rallado, junto a un tabule árabe con pepinos, olivas, menta, cilantro y tomates, ambas bien frescas y livianas. De fondo, destacan el filete de res a la plancha con goulash de setas, además de bocados de pollo y camarón sobre curry verde con arroz salteado. Por su parte, los postres son un sabroso cheesecake con salsa de frutas y un mouse de mote con huesillos.
Pero la oferta no se agota solo en esto. Como es un restobar por sobretodo, gran énfasis hay en los picoteos y en su barra. De los primeros, las tablas vendrían siendo como la especialidad de la casa, con combinaciones de quesos y otras con ingredientes como pinchos de carne, encurtidos de verduras o anillos de calamar a la romana. También hay brusquetas de distintas variedades, además de sándwiches, quesadillas y kebabs entre otras cosas. Ya en lo que es su coctelería, la casa destaca un par de tragos que llevan nombres de volcanes, donde la intensidad de su erupción establece la cantidad de destilados y componentes que tiene. Así es como el Chaitén cuenta con vodka, ron, triple sec, tequila, menta y granadina; o el Llaima, una afinada mezcla de Vodka raspberry, ron blanco, red curacao, triple sec y jugo de frambuesa. Junto de una serie de tragos típicos, cuenta con una buena selección de cervezas, entre esta la Guinnes, que la exportan directamente de su país de origen, además de la línea completa de cervezas artesanales Kross.
Truco: Puede buscar por tan solo un trozo de texto, por ejemplo: kura basta para buscar el restaurante "Sakura"o pancho sirve para buscar el restaurante "A Pinch of Pancho". El sistema distingue entre palabras con acentos.